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Races & Betting

 

Menorca es una isla muy relacionada con los caballos.

Una de las actividades más habituales en la isla es asistir a las carreras de caballos que se celebran todas las semanas y apostar a caballo ganador.

El Hipódromo de Torre del Ram, también conocido como Hipódromo de Ciutadella, es un hipódromo mítico con mucha historia detrás.

Se trata del único hipódromo de las Islas Baleares de propiedad privada. 

En este hipódromo, el Hipódromo Torre del Ram de Ciudadela, se disputó la primera carrera de trotones de la isla el 2 de julio de 1971.

Es más grande que el de Mahón y se encuentra en Cala en Blanes. 

Se trata de un lugar realmente peculiar. Las carreras son de trote, y los jinetes van sentados en unos carros que a más de uno le recordarán las películas de romanos.

LEMON PHOTOGRAPHER

El sistema de “control” de salida se llama Autostart. El nombre está muy bien elegido, ya que se trata de un Automóvil que se sitúa delante de los caballos y despliega un valla que marca la salida.

Aunque lo normal es asociar la paradisíaca isla de Menorca como un enclave único para disfrutar de algunas de las mejores playas del mundo, la realidad es que hablamos de un lugar que tiene muchísimo más que ofrecer al visitante. Declarada Reserva de la Biosfera en 1993, una amplia variedad paisajística y rincones de alto valor ecológico se entremezclan con el legado cultural de la mano del hombre. 

Menorca, gracias a su estratégica ubicación en el Mediterráneo y a su peculiar orografía costera, con ejemplos como Mahón, el segundo puerto natural más largo de Europa, ha tenido un peso geopolítico muy importante a lo largo de la historia.

Prueba de ello es que la isla estuvo ocupada por los británicos y los franceses en diferentes etapas y, aún hoy, son muchas las huellas impasibles al tiempo que así lo atestiguan.

Con todo, más allá de este peso de la historia, Menorca da cobijo a numerosos recursos a nivel cultural, etnográfico y gastronómico, cuya verdadera dimensión trasciende una mera variedad de propuestas turísticas, sino que suponen una muestra del modo de vida y del carácter del menorquín, forjado durante siglos.

Rara vez un animal se identifica tanto con una tierra como el caballo menorquín con Menorca, aunque este sea un aspecto no tan conocido para el gran público. 

Menorca es ecuestre, no en vano se dice que hay más caballos que menorquines y existe una arraigada cultura del caballo en la isla cuyo origen es muy antiguo, en torno a una raza preservada a lo largo de los siglos y que ha tenido una importancia capital en su día a día.

 

EL CABALLO MENORQUÍN: Los orígenes de esta raza autóctona tan ligada a la idiosincrasia menorquina puede estar en caballos meridionales de la península.

Pariente cercano del caballo mallorquín y del catalán, ya extinguido, el hecho de que Menorca haya sido lugar de paso de tantas y tantas civilizaciones y movimientos comerciales a lo largo y ancho del Mediterráneo, junto a la insularidad, fueron forjando poco a poco sus particulares características, influenciado por el cruce con otras razas equinas.

El CABALLO MENORQUÍN no se entiende sin comprender su rol dentro de las diferentes fiestas y celebraciones que tienen lugar por todos los pueblos de la isla, una circunstancia que ha llegado a nuestros días, empezando por las afamadas fiestas de SANT JOAN EN CIUTADELLA.

En un contexto histórico en donde los animales eran valorados y seleccionados en función de su capacidad para el trabajo agrícola o bien por ser fuente de recursos alimentarios, su papel protagonista en las fiestas populares explica en buena medida que un caballo tan elegante y ágil, más que fuerte, haya perdurado en el tiempo.

Hay otras justificaciones históricas que no se pueden obviar. Su agilidad, manejabilidad y velocidad le otorgó mucha importancia en una vertiente militar, ya que permitía una gran movilidad por la isla y rapidez para atajar posibles ataques.

A partir de 1301, Jaume II de Mallorca organizó la defensa de Menorca en torno al caballo menorquín, debido también a que era muy pragmático.

Hasta mediados del siglo XIX, la red de caminos de Menorca no permitía el paso de carruajes, así que no sólo la defensa militar dependía de ellos, sino también la práctica totalidad del transporte de mercancías y personas.

En este contexto, hay que destacar el denominado CAMÍ DE CAVALLS, un recorrido de 185 kilómetros que da la vuelta a la isla, que originariamente tenía un uso militar y por el que transitaban los caballeros a lomos de los caballos menorquines.

Hoy en día, el Camí de Cavalls está recuperado y mantiene prácticamente su trazado original. Constituye el GR 233, un sendero de Gran Recorrido que se puede disfrutar por etapas, no sólo en caballo sino también practicando trekking, BTT o senderismo. Una oportunidad única de conocer a fondo la costa menorquina y algunos de sus rincones con mayor atractivo medioambiental y cultural, a través de un recorrido con gran peso histórico para Menorca.

 

LA CULTURA DEL CABALLO: 

La importancia del caballo menorquín a lo largo de los siglos ha favorecido una incipiente cultura en torno a esta raza autóctona.

Una cultura que abarca desde costumbres y actividades ligadas a su doma y papel en las fiestas, hasta oficios vinculados a la guarnicionería, la herrería o los bordados con los que se engalanan.

La DOMA MENORQUINA, el estilo en el que se monta el caballo en las fiestas, se caracteriza por sujetar las riendas (ya sean dos o cuatro) sólo con la mano izquierda, alternando el trote con los BOTS o levantadas.

Debido a que antiguamente el caballo no se entrenaba, sino que iba directamente del campo a la fiesta, su comportamiento a veces llegaba a ser muy salvaje, levantándose frente a la multitud y gentío de personas en actitud defensiva.

Cuánto más se levantaba un caballo, más gustaba al público.

Con el paso del tiempo se ha llegado a entrenar a los caballos para que hagan los BOTS y además hagan caso a los jinetes de forma controlada.

En la actualidad, son muchos los clubes de hípica en Menorca especializados en doma menorquina.

Además, durante las fiestas, los caballos van engalanados con BORDADOS hechos a mano que combinan colores entre el caballo y el jinete. Gracias a las especiales características de la GUARNICIONERÍA menorquina, cuya silla tiene un respaldo que permite al jinete encontrar un apoyo en la espalda cuando el caballo se levanta, la DOMA MENORQUINA se ha podido perfeccionar.

No podemos obviar una pieza clave en toda esta cultura del caballo, ya que se ha hecho imprescindible a lo largo de los siglos la figura del HERRERO, hombres muy sacrificados cuya función era la de proteger las caballerías con las HERRADURAS, que protegían los cascos como si fueran zapatos. Un oficio ligado al yunque y a los clavos de herrar, que en Menorca ha mantenido su relevancia hasta la actualidad debido a la abundancia de caballos.

 

El caballo menorquín es una raza de caballo propia de Menorca. Su existencia es muy antigua y es un ejemplo de raza preservada a lo largo de los siglos. Tiene su origen en los caballos meridionales de la Península Ibérica. Es un pariente cercano del caballo mallorquín y del caballo catalán, este último ya extinguido.

Es una raza que siempre ha sido apreciada, ya sea para el campo como para la equitación. Nunca ha estado en peligro real de extinción, ya que hace doscientos años que se utilizan en las fiestas de Sant Joan, mucho antes de que se dejaran de utilizar para los trabajos del campo. Fue reconocido como raza en 1988 por la Jefatura de Cría Caballar del Ministerio de Defensa. Actualmente, su Libro Genealógico y su Programa de Conservación y Mejora oficiales se encuentran gestionados por la Asociación de Criadores y Propietarios de Caballos de Raza Menorquina, existiendo contablizados más de 3000 ejemplares y la cifra va en aumento cada año, con una media de 250 nacimientos anuales.

Debido a la popularidad de las Fiestas patronales de Menorca, en las que los caballos son los grandes protagonistas, ha aumentado mucho su demanda externa y sus poseedores se dedican a la venta de potros, tanto a nivel insular como en el extranjero, siendo Francia, Italia y Holandalos principales núcleos externos. No obstante, dado el carácter insular de la raza y por tener un área de distribución en principio muy restringida, los criadores del caballo menorquín pretenden enfocar la producción de más caballos de esta raza con otros fines además de la exhibición en espectáculos y festejos populares, que además tienen una demanda limitada.

Por eso actualmente la raza se está enfocando a otros fines similares, destacando particularmente su participación en eventos deportivos de Doma clásica y Doma menorquina. Actualmente la raza está siendo seleccionada para obtener caballos siempre de capa negra, de mayor alzada a la original y unas cualidades de conformación y funcionalidad adecuadas para destacar en los eventos en los que participen.

Características

El caballo menorquín también tiene un cruce con el caballo de pura sangre británico, puesto que por esa razón el caballo puede adoptar esa pose galante.

Destaca por las siguientes características.

  • Carácter tranquilo y obediente.
  • Color negro de la capa.
  • Cola baja de pelo largo y fuerte.
  • Tronco alargado.
  • Orejas con orientación divergente y móviles, de tamaño medio.

Características Generales: 

Ejemplares eumétricos, con perfil subconvexo a recto y mediolíneos, de esbelta figura y “lejos de tierra”.

De extremidades finas y aplomos correctos. Conformación fuerte y resistente. Las hembras son más estilizadas que los machos, de cabeza y cuerpo más alargados, con el cuello más fino y alargado, y la grupa más cuadrada.

La alzada a la cruz mínima en los machos es de 1,54 metros y 1,51 en las hembras.

Cabeza: De tamaño medio, alargada, descarnada y de perfil subconvexo a recto. Orejas de proporciones medias, estrechas y con las puntas ligeramente convergentes. Ojos negros, redondeados, de órbitas salientes y mirada viva. Ollares oblicuos, amplios y de alas discretamente salientes. Hocico cuadrado y carrillada de arco abierto.

Cuello:

De longitud media con tendencia a ser alargado, moderadamente musculado, suave arqueamiento del borde superior y buen engarce, no profundo, con cabeza y tronco. Crinera abundante y de pelo fuerte.

Tronco: 

Alargado, de costillar discretamente arqueado. Cruz alta y larga. Dorso y lomo de longitud media y musculados, línea dorso-lumbar recta y ascendente hacia las palomillas. Grupa ligeramente inclinada y más larga que ancha. Nacimiento de cola bajo. Pecho proporcionado. Vientre recogido. Ijares no muy destacados.

Extremidades anteriores o torácicas: 

Altas y todos sus radios largos. Espalda larga y oblicua con encuentros adelantados. Brazo alargado al igual que el antebrazo. Rodilla enjuta, amplia y alta. Cañas largas. Cuartillas de buena inclinación y adecuada longitud. Cascos pigmentados, sólidos y de tamaño proporcionado.

Extremidades posteriores o pelvianas: 

Muslo y nalga ligeramente musculados, de tamaño proporcionado al cuerpo. Pierna larga. Corvejón amplio, abierto, ancho en sentido antero-posterior. Las regiones situadas por debajo de las articulaciones tarsianas tendrán las mismas características que las indicadas para sus homólogas anteriores.

Caracteres fanerópticos: 

Capa negra, de peceña a azabache, uniforme. Son admitidas pequeñas marcas blancas en la cabeza (estrella y lucero) y extremidades (principio de calzado y calzados bajos) con criterios de eliminación.

Caracteres fisiológicos o funcionales: 

Son caballos de aires sueltos, regulares, acompasados y cadenciosos con extensiones fáciles.

Caracteres psico-constitucionales: 

La raza Menorquina agrupa caballos de sangre caliente, nobles, de buen carácter, comportamiento colaborador y fácil entrenamiento que aseguran excelentes binomios.

Aptitudes y prestaciones: 

Es un excelente caballo de silla que satisface a toda clase de jinetes. Con capacidad de adaptarse a distintas modalidades con resultados satisfactorios para la doma. Aptitudes para los aires de alta escuela. También muy útil para enganche ligero.

Defectos descalificantes: 

Serán considerados defectos descalificantes todas las capas distintas de la negra, la alzada a la cruz inferior a de 1,54 en los machos y 1,51 en las hembras; así como todos los defectos descalificantes específicos de esta especie: presencia de gato o gatillo (cuello vencido), criptorquidia y monorquidia no accidental.